Se muestran los artículos pertenecientes a Marzo de 2006.
¿Te acuerdas de la noche cuando te llamé para que vieras el cielo? Estabas distraído viendo una de tus telenovelas favoritas —como siempre, la maldita televisión—, y saliste encandilado, pero cuando miraste arriba quedaste hechizado. No era para menos: la Luna, que estaba en creciente, se veía casi pegada a un lucero brillante que se imponía por encima de las otras estrellas. Por supuesto, los dos astros dominaban el espacio oscuro de la noche, y los dos, tú y yo, quedamos un momento embelesados viendo el espectáculo en silencio mientras el televisor tronaba adentro con el melodrama. —¡Qué bacano!, dijiste en un tono de admiración con esa forma juvenil de decir las cosas que yo tanto adoro, como se acostumbra hablar en los barrios de nuestro sector; y yo que veía en tus ojos las dos lucecitas de los astros reflejadas te dije que te regalaba la noche, “te la regalo, la noche que en la ciudad nadie se detiene a ver; es tuya, seguro que nadie más está viendo esta belleza”. Luego me miraste y vi los ojos grandes, ya sin el brillo de los astros, las pestañas densas, el rostro sereno, tu rostro de formas armoniosas, bellas.
Los televidentes de la casa salieron a ver qué era lo que mirábamos; miraron al cielo curiosos y luego asombrados a nosotros: no podían creer que nos perdiéramos la fabulosa telenovela y en cambio nos entretuviéramos viendo algo tan insignificante. Para ellos sin duda era una tontería salirse de ver televisión al frío solamente para contemplar la noche. “Ahí estamos los dos, tú y yo brillando en amor por todo lo alto” te dije señalando al cielo cuando los de la casa volvieron a su programa. Miraste en silencio un rato más al cielo y luego volviéndote a mí con cierta picardía dijiste que la comparación era muy mala. Si los dos astros eran la Luna y posiblemente Marte, estarían a millones de kilómetros uno del otro; además uno era de género femenino y el otro masculino, luego no encajaba con la pretendida metáfora.—Bueno, no le quites el encanto a la intención de mis palabras. Digamos que somos un par de astros solitarios que se acompañan el uno al otro en la soledad del universo, —te dije mientras te pellizcaba suavemente los cachetes. Nos sentamos en el piso del patio apoyando la espalda contra la pared para poder conversar en susurros mientras la mirada se perdía en el infinito.
Por aquellos días estabas trabajando en esa casa donde yo vivía y ese día habías estado pintando las paredes, de modo que en tu cabello quedaban algunas chispas de pintura blanca, lo mismo que unas pecas curiosas encima de la nariz y entre la barba que habías olvidado afeitarte unos tres días. Con la punta de la uña traté de raspar algunas de las pecas de la mejilla y de paso volví a ver las lucecitas reflejadas en los ojos que ni siquiera parpadeaban con el jugueteo de mis manos en tu cara.Tras la jornada de trabajo todas las noches ibas a dormir a tu casa, pero siempre me esperaste para encontrarnos cuando yo volvía de mi trabajo, de modo que por cuenta de tu labor como pintor encontré una razón de peso para llegar temprano a casa: verte, aunque fuera por una hora. Encontrarte todavía con el overol y las manos untadas de pintura me llenaban de amor, porque antes, hasta no hace mucho sólo estaba acostumbrado a verte con el uniforme del colegio y las manos impecables, pero ahora no solo me inspirabas el amor de siempre sino un inmenso respeto por dedicarte a una ocupación útil. Recosté el brazo sobre tu espalda mientras con las yemas de los dedos te acariciaba los cabellos y te repetía una y otra vez Alexis, mi Alexis, mi barrigoncito hermoso. Claro, lo de “barrigoncito” era sólo un decir, porque la forma de tu vientre es, a mi modo de ver, perfecta. Enternecido recostaste la cabeza sobre mi hombro y de allí en adelante no sé cuánto tiempo estuvimos sin tiempo entregados a la contemplación de la noche, absorbidos por el intrincado laberinto del cosmos. Cuando sentimos el trasero entumecido por el frío del cemento fuimos a mi habitación y allí, sin luz, continuamos en la contemplación de la noche y nos entregamos a lo que Marte y la Luna no podían hacer según tus cálculos astronómicos por la distancia de millones de kilómetros, pero que según los mitos de las antiguas culturas sí se podía hacer.
—De modo que la metáfora de los astros es muy mala —te dije con cierto aire burlón. —Pues yo no sé, –proseguí– pero en tus ojos, incluso en la oscuridad continúo viéndolos, mucho más fulgurantes y junticos. Tú les hiciste el milagro de permitir que se amaran refugiados en tus ojos. ¡Mira cómo brillan, parecen fuego!
—Debe ser que se encienden con la energía de nosotros —dijiste con una voz apagada, casi de niño mimado. Luego cerraste los ojos y me quedé en tinieblas mientras dejaba vagar mis manos perdidas por los confines del universo de tu piel desnuda, sintiendo cada vibración de tus músculos cansados, cada oscilación de tu diafragma agitado, cada palpitar de tu pecho enloquecido como un animal prisionero. “Alexis, mi Alexito del alma” te susurraba con una hebra de voz entrecortada. Afuera en la calle un borracho gritaba cosas y cantaba canciones de cantina y decía “¡que viva el partido por la mitad!” –tal vez haciendo una burla a los politiqueros–, entonces tu vientre se agitaba por la risa y los dos reíamos de las estupideces del borracho y nos uníamos en un abrazo indisoluble que ya hubiera yo querido eternizar hasta la muerte. Abrí la cortina de mi alcoba y me asomé a la ventana a ver si podía desde allí todavía contemplar el cielo, pero las paredes del vecindario me lo impedían; sin embargo no podía salir del asombro al ver el resplandor que ardía arriba, como si el cosmos se estuviera incendiando. Adentro el incendio era más a fuego lento, alimentado por los leños de un amor reposado, sin los sobresaltos de la ansiedad propia de los amores casuales.Tal vez no haya paisaje más hermoso que el de mi cama con tu cuerpo tendido sin ropa, tus ojos cerrados y la nube de pestañas rizadas extendidas para extasiarme, tus labios entreabiertos, listos a la entrega silenciosa de un beso, tu barba escasa de algunos días, el senderito electrizante de tus vellos descendiendo desde el ombligo y una relajación de total abandono. ¿Para qué más? Cuántos lo hubieran dado todo por contemplar un paisaje como el que describo. Sin duda lo hubieran inmortalizado a su manera Da Vinci, Miguel Ángel, Boticceli, Wilde, Verlaine, Rimbaud... ¡Tantos personajes grandiosos de la historia, con sentimientos similares a los nuestros! Si bien aquella noche no podía verte con los ojos, sí podía hacerlo con mis manos...
CONTINUARÁ...

... Ay Alexis, mi Alexito, ni para qué te cuento que mientras escribo estas líneas y escucho las notas incisivas de “Shine on you crazy diamond” de Pink Floyd, la misma que oíamos aquella noche, sus brillos de manantial en el inicio, como de fantasía, los sintetizadores alucinantes, la guitarra como un dinamo electrizando los sentidos, el desquiciado ritmo de los drums, que marcaban el compás de nuestro amor y toda esa armonía que la hace de manera indiscutible la sinfonía de la intimidad por excelencia, la melodía más sensual que se le haya ocurrido a ser humano alguno, pienso con delirio en todas estas cosas que suelen pasarnos, en la soledad de los astros que cuelgan en el cielo, en la distancia imposible de Marte y la Luna, en qué estarás haciendo en este momento, si como a mí te ahogarán los suspiros, si por tu mente cruzará aunque sea por un segundo mi recuerdo, y abrigo en el corazón la esperanza de volverte a ver esta noche, tal vez mañana, todas las noches que me quedan de la vida, agotarla de dicha a tu lado y dejarme morir un poco cada día en tus brazos para que no haya duda de que la muerte no es tan mala como todos piensan.
¿Te acuerdas de aquella noche? Cómo no la vas a recordar, claro. Los dos salimos envueltos en las sábanas y nos asomamos al frío del patio, pero por fortuna ya todas las luces estaban apagadas; todas, menos las del cielo. Los televidentes dormían, quizá soñando con las tramas truculentas de los culebrones venezolanos, mexicanos y colombianos.
Una ráfaga de luz rojiza como un reflector se filtraba por sobre las paredes de la casa iluminando el patio. Salimos allí como un par de fantasmas y quedamos mudos cuando miramos al cielo: los dos astros estaban teñidos de una coloración naranja intensa y tan cerca el uno del otro que casi parecían tocarse.
—Ni pienses en irte a tu casa esta noche, mi vida —te dije. Vamos a dormir porque en el universo están pasando cosas extrañas y no quiero que te pase nada, por lo menos lejos de mí. Nos abrazamos y en el centro del patio la luz rojiza proyectada del cielo reflejó la sombra de una montaña de sábanas que luego se perdieron en la oscuridad de la noche.
Esa fue la última vez que nos vimos. Y esta es la hora que no puedo arrancar de la memoria de mi piel el contacto de tu cuerpo aquella noche llena de magia. Desde hacía días había notado en ti una marcada apatía por la vida, la desilusión de tus sueños cuando al terminar el bachillerato se te habían cerrado todas las puertas. A todo eso atribuía yo tu silencio, las prolongadas ausencias que muchas veces tus mentiras, aunque me parecieran tiernas, no alcanzaban a justificar.
Un día mientras te abrazaba, jugueteando encontré entre uno de tus bolsillos un panfleto que alcancé a intuir de qué se trataba pero me lo arrebataste aterrorizado sin dejármelo leer. “Me lo encontré por ahí” fue todo lo que pudiste decir ante mi mirada inquisidora, con un gesto que no admitía más preguntas.
Un tiempo después, cuando tu ausencia se había tornado insoportable y ya me sentía dispuesto a proceder como fuera, recurriendo incluso a la temeridad de ir a buscarte a tu casa si fuera necesario, aunque para mí eso fuera prohibido, me llegó una carta y una fotografía que derrumbaron en unos segundos mi vida. En aquella carta me contabas que habías tomado el camino de las armas y te hallabas en una selva remota, lejos, muy lejos de la ciudad, en un estado de renunciación y abandono que igual te daba el día o la noche, el calor o el frío, las palabras de tus compañeros o el silencio, si tenías que matar o llegaban a matarte. En la fotografía te veías altivo, las facciones duras, con el fusil preparado, las cananas cruzándote el pecho, y la cara embadurnada de pinturas que hacían juego con tu traje camuflado. Casi no podía reconocerte, sólo que en aquellos ojos no podía haber ni sombra de duda; podría identificarlos con su rasgo de soledad y tristeza incluso entre millones.
Desde aquel día sólo encuentro alivio mirando en las noches la bóveda inconmensurable del universo, sus distancias abismales y el lastre insalvable de mi impotencia; entonces entiendo que aquella noche tenías razón sobre lo erróneo de mi comparación; era como una premonición de la verdadera distancia que hoy nos separa, pero estoy convencido de que cualquier noche de estas nuestros ojos se encontrarán mirando la misma estrella, antes que alguno de los dos —o juntos—, muramos de amargura en la distancia.
Original de otro dios del Ser y Estar:
Eriberto Martínez Martínez
Holaaaaa!!! Aunque ud. no lo crea, pero me sabe si lo creen o no DIVINIDAD AFRODITA Y PRIAPO estuvimos en la secion de fotos de Spencer Tunick!!!! MATATEEEEE les cuento desde el principio....
Spencer Tunick, el reconocido artista conceptual de fama internacional, estubo de visita en Caracas, el fin de semana del 18/19 de marzo de 2006. Realizó una de sus conocidas instalaciones, las cuales reúnen, en un acto voluntario, sin distinción de raza, credo o condición social, a un considerable número de personas desnudas, en lugares públicos, que son retratadas para elaborar una obra que constituye una triple confluencia de sentido: valoriza –en un mismo evento– el sentido escultórico del cuerpo humano, su plasticidad en la configuración de paisajes urbanos y la frontera que el cuerpo mismo representa entre lo público y lo privado. Cuando supimos en Diciembre que este dios de la fotografía estaría por aqui, nos entusiasmamos y decidimos participar!!! Para ello era indispensable ser mayor de 18 años de edad y registrarse en la web site del maccsi, y las ganas de desnudarse, así llueva o brille el sol y asi lo hicimos, Los dioses con Tunick!!! La cita era En la Av, Bolívar en Caracas am unico requisito, llevar ropa ligera y cero maletines y bolsos, cero pudor y tabú, llegamos puntuales, listos para el desnudooo!!! nuestro ojos mostraban casi miedo, y queso al mismo tiempo, mucha organización dejó claro que lo que venía era bueno y asi lo fue!! Jóvenes, ancianos, venezolanos, blancos, negros, hombres, mujeres, gays, gord@s, flacos, familias, de todoooo y como los buscaras. Entre el frío de la mañana y sin verguenza comenzamos a desnudarnos a las 7:00 am, que depingaaa el queso era inimaginableeee, silvidos, piropos, grocerias, buzos, sadicos masturbandose etc etc, hicieron de esto más que un paso y contribución al arte y al lente de Tunick, pareciera una orgía dirijida.. jajajaaaa
Estamos fascinados por la belleza del cuerpo humano, como lo diría Tunick, la diversidad de mezclas hacen que el venezolano sea especial, y asi lo dijo Spencer Tunick: “Estoy fascinado con lo que encontré, una pigmentación fascinante, descubrí mucha gente de color en las instalación y me gustaría que participaran más Gracias a todos los caraqueños, porque seguramente si lo hubiera hecho en Dallas-Texas me hubiesen llevado preso”. Es el idolo de los dioses del SER Y ESTAR!!! Claro está, como todo nada es perfecto, los buzos gritaban vulgaridades, hubo mas hombres que mujeres, fue impresionante aquel guevero y bolero libre caminando por la Bolívar!!! habian quienes se masturbaban al ver tanta nalgas, penes, tetas, cuerpos atleticos, gordos, altos... en fin probocaba!! estubo la presencia de agentes de seguridad quienes trataban de impedir estos actos libidinosos pero era dificil controlar mas de 1500 personas. Nos entrevistó desnudos y en pelotas la gente de Rumbaeventos.com quienes eran los únicos autorizados para cubrir el envento (asi que pueden pasar por allí y bueno traten de buscarnos entre la multitud desnuda) Les dijimos que teniamos un blog sobre la diversidad sexual y nos mandaron unas fotos del evento, y bueno puessss DEMASIADO BUENOOOO!!! claro la picardía de los dioses permitio el intercambio num. telefonicos, de contactos, conocimos muuuchaaaa genteee, muchos flechados con Afrodita y por supuesto Divinidad, Priapo tambien hizo de las suyas jajaaaaa los dejamos para que vean y nos busquen en las fotos de rumbaeventos.com y vean nalgas, penes, y tetas que hay hasta pa regalaaaa!!! "El cuerpo representa el amor, la paz y la belleza"... Spencer Tunick
Un besazo con toda nuestra divinidad en sus cuerpos desnudos!!!
|

Hace poco vi la famosa película, El secreto de la Montaña, la cual hace impacto actualmente en la sociedad mundial, pues toca el tema de la sexualidad, y en este caso de la bisexualidad. Respetando diversas opiniones en pro y en contra de este tema, el cual no quiero profundizar (ya lo he echo mucho en mi blog), solo vale la pena recordar en caso de la pelicula, que no sólo se trata de un deseo reprimido, se trata de Amor.
Antes de discutir al respecto, quiero que lean esta pequeña síntesis o ensayo o resumen (como uds quieran llamarlo) sobre ésta historia maravillosa, quesua, romántica y sensacionalista para algunos. La quise llamar EL PUNTO DE VISTA POETICO DE BROKEBACK MOUNTAIN...
... Entrada la tarde se avecina ya las sombras de mi soledad, aquellas que con su paso lento y su firme caminar ingresan a los campos de cultivo justo cuando el sol se distrae para dejarlas entrar, ellas avanzan sin miramientos; vienen buscando cubrirme de nuevo y dejarme frío en la sangre y en el alma. Como el viento sabe que se acercan, pasa el por entre mis cabellos como tratando de alertarme su inminente llegada, eso sucede todas las tardes cuando de frente a mi mismo la retrospección de mi andar por la vida no me deja ver por su nublosa niebla mas de lo que que puedo vislumbrar; allí mismo donde miro se mezclan recuerdos y remembransas de hechos que ya no volveran, de ilusiones que decidieron marcharse por no poder ser ellas mismas, de hastío y desenfreno, de amor y desamor, de felicidad a ratos y grandes vacios desde donde en la orilla se puede gritar mi nombre regresando con el eco que agrega su efimero aliento, y las gotas del llanto que se fueron en el mismo logar, y regresan en forma de rocio, asi es la vida, la que segundo a segundo se pasa en mi haber, cumpliendo con lo que debo cumplir, amando a lo que debo amar, bebiendo lo que debo beber, comiendo lo que debo comer. Unos dicen que es miedo, otros que debería ser yo mismo...No ..no a mis amigos les contesto... los mandares superiores son infinitamente sabios y poco humanos, pues a veces creo que de estar tan arriba se les ha olvidado como ama un hombre a otro igual, se han olvidado de el olor de su casa y su chamarra , de su barba y su mirada, quiza olvidaron por que nunca han sido humanos....solo espiritus......y sin embargo me miran con amor.
No puedo negarles nada, en el fondo los amo, en ellos se escriben las letras con las que un día podre hacer mi magia, y cambiar el rumbo de mis sentires, con los que pasaré largos ratos de amor incondicional... mientras tanto el peso de mi gravedad y la levedad de mi ser son uno mismo... Estoy aqui... pensando en voz de escritura... añorando lo que nunca será... pero para eso tengo ya en mi escondite al único que me cobija cuando me siento asi, el que abre sus brazos y me recibe suave sin preguntar, siempre está allí para mi... siempre esperando que desposite mi calor sobre su regazo y el único que no reclama cuando decido dejarlo, por intermitente que sea... el es fiel... mi sillon favorito para llorar.
Después de todo a eso se acostumbra uno, menos a no comer dicen por alli, yo me he acostumbrado ya?... sucede como ciclo y cada ves hago lo mismo para no volver, pero ellas estan tocando aqui a la puerta, el sol ya ni las mira , tambien se ha ido igual, y ahora solo la misteriosa luna podrá mirar de soslayo la danza que a mi alrededor harán, para terminar entrando a mi corazón con sus velos de colores y su voz de sinsabores, metiendo la mano a mi baúl de recuerdos y provocando inundación de emociones, no les importa nada, saben que al primer alerta del gran señor de calor tendrán que marcharse , pues habrán de regresar, al siguiente día y una tarde mas.... aquí las espero yo, dándoles la bienvenida sin darselas, sabiendo que esas sombras de mi soledad, son en sí, mi única compañia secreta del ser que vive en el fondo de mi.... tu debes sentirte igual... por que vives como yo la misma situación, ahh y son muy listas las acompañantes, las amantes, las esposas, las novias, cualquiera que sea el caso; pues cuando ven que tu hijo se acerca a besarte se ocultan para no ser vistas... son tímidas pues con nadie más se muestran y a tu esposa no la miran, saben que las correrías de tu vida. Y si algún dia nos encontramos tu y yo , será para mirarnos pasar o para decidir en ese momento dejarlas en libertad, pero el precio sera caro... y nunca mas las verás y ya las quiero tanto que no sé si podría , si tu existes , yo existiría... con mi mirada y mi barbilla... Pero por ahora seguirá siendo nuestro secreto, y solo en la Montaña se podrá hablar de esto.

DIVINIDAD...
Plantilla basada en http://blogtemplates.noipo.org/